En Diciembre de 2020, buscaba un piso de alquiler a mis 24 años.
Jamás tuve ningún problema en casa, por eso mismo buscaba un piso de alquiler.
No había mucho dinero en mi cuenta, así que cada vez que hacía una llamada para ver un piso le decía al agente inmobiliario que cuando tuviese un piso al que mereciese la pena hacer fotos profesionales, que me llamara.
Llegados a este punto ya sabes qué edad tengo y a qué me dedicaba por entonces.
Junio de 2021:
Me habla un desconocido por Whatsapp diciéndome que tiene varios pisos para fotografiar, que le ha dado mi número un agente inmobiliario.
Junio de 2022:
El desconocido se muda a mi ciudad por trabajo y me comenta que podemos hacer un negocio juntos y sacarle varios miles de euros en cuestión de días. Me convence.
Un par de días después de esa reunión tenemos contratada la oficina para crearlo.
El negocio era hacer un curso online.
Él se encargó de hablar.
Yo me encargué de grabarlo, editarlo y de crear toda la infraestructura y estrategia digital para venderlo.
Funcionó.
Por privacidad no puedo dar cifras pero créeme que funcionó (si no me crees lo entiendo, pero no tendrá ningún sentido que sigas leyendo a partir de aquí).
La clave de esa pepita de oro que descubrimos en tan poco tiempo, el motivo que hizo que se vendiese tan jodidamente fácil, te lo cuento unas líneas más abajo.
Desde entonces, me dedico a replicar esa misma lección que aprendí con otras personas, y la verdad, no me va mal.
A ellas tampoco les va mal. La verdad es que no les va nada mal.
¿Sabes de qué me di cuenta?
De lo que hacía que algunos proyectos diesen dinero y que otros simplemente se quedasen cogiendo polvo: la anticipación.
Vender algo teniendo la certeza de que la gente lo comprará porque has validado la hipótesis que tienes en la cabeza.
Me cruzo con muchísima gente que no hace lo que está subrayado, dejándose llevar por su ego y delirios de grandeza creando productos/servicios por el hecho de crear algo y satisfacer a su niño interior haciéndole sentir productivo.
Es duro, pero la realidad es que ese no es el camino para hacer dinero.
De la misma forma que un portero se anticipa a un lado u otro cuando se trata de un penalti, los empresarios lo hacen cuando quieren iniciar un proyecto o potenciar el que ya tienen.
¿Sabes qué separa a un portero de fútbol de un empresario?
Ambos se anticipan, pero es el portero quien no puede corregir su decisión una vez se ha tirado para parar el penalti.
Oliver Khan, portero de la selección alemana, dice lo siguiente:
«Los tiradores son los únicos que tienen algo que perder en los penaltis. Los porteros son los únicos que pueden ganar y convertirse en héroes».
Mi pregunta para ti es: ¿dónde ves el riesgo ahora?
– Te lo digo yo: en seguir haciendo lo que estás haciendo.
Voy al grano:
- Si en algún momento de tu vida alguien te ha pagado por uno de tus servicios, ya tienes toda la ventaja que necesitas puesto que ya tienes la hipótesis validada.
- Si lo que quieres es que te contrate más gente como la que hasta ahora te ha contratado, debes transformar esa hipótesis en una estrategia digital sólida y crear la infraestructura necesaria para que las personas que aún no te conocen, te conozcan y vean que lo que ofreces es justo lo que ellos necesitan.
Si te ves incapaz de hacerlo por ti mismo, solicitas mi ayuda en el botón de abajo.
Eso es todo.